domingo, 5 de julio de 2015

El rojo sienta bien a las rubias


Una de las primeras escenas de "Crimen perfecto" la hitchcokiana película de 1954, nos presenta a su protagonista, Grace Kelly (que no era todavía, como es obvio, Gracia Patricia de Mónaco) con este vestido rojo tan especial, insinuante y que le sienta tan bien. Se trata de un vestido forrado de encaje, con escote corazón, cintura ajustada, falda amplia, que llega hasta media pierna y que se complementa con un bolero que, apenas cubre las mangas y la espalda de la actriz. Sin dudarlo, alguien que tuviera la presencia y la elegancia de Kelly podría llevarlo hoy a cualquier evento.   Porque muchos de sus elementos, como el bolero y el encaje, están de moda, porque la moda es cíclica y vuelve, ya lo sabemos. 

La primera palabra que se nos ocurre al verla es, precisamente esa, elegancia. Belleza elegante, porte elegante, postura elegante, elegancia de gestos, elegancia a la hora de preparar el combinado, a la hora de moverse. Es la elegancia la cualidad natural de la actriz, una cualidad que resulta difícil adquirir (aunque se podría) si no se ha vivido desde la cuna. 

En mi pandilla de adolescencia había una chica que tenía esa rara cualidad. No lucía vestidos caros, antes bien, su madre le cosía casi toda la ropa. Tampoco tenía mucha, ni muy variada, llevaba siempre un tipo de vestidos muy parecido. Pero todas sabíamos que la ropa "le sentaba bien" que "estaba estupenda con cualquier cosita". Mi madre con su ojo experto dedujo que la chica tenía algo innato que no se podía adquirir por mucho que una lo intentara o lo recubriera de marcas caras. El polo opuesto fue una amiga de los veintitantos. Ella siempre decía que tenía tan poco estilo y tan escasa personalidad que debía gastarse el dinero en marcas caras, que le garantizaran una elección correcta de la ropa. Mercadillo versus pret-a-porter. 

La duda que se me presenta es si esa elegancia de la que hablamos no se llama, directamente, belleza. Por mucho que se diga ¿puede considerarse elegante una señora mayor y entrada en kilos? ¿o alguien directamente gorda, hablamos de mujeres ahora? No sé, tengo mis dudas. Las gurús de la moda hablan de que nadie es demasiado delgada y creo que fue Coco Chanel la que entronizó la delgadez como un requisito del buen gusto a la hora de llevar la ropa. En el caso de mis amigas mencionadas, las dos eran delgadas, pero la primera de ellas era, además, guapa y muy alta, mientras que la segunda era manifiestamente fea. La naturaleza contribuye, mucho más de lo que uno se piensa, a la supuesta elegancia aprendida. 

En relación con la Kelly tengo una opinión que quizá no se comparta demasiado. No hallo en ella ninguna química amatoria. Con ninguna de sus parejas cinematográficas. Tanta frialdad me resulta un poco molesta. No había forma de que se desmelenase ni de que se le notasen los afectos o los gustos. A lo mejor eso era un rasgo principesco de su carácter que luego le ayudó a ser princesa de verdad. Pero, hombre, en la pantalla es bueno ver que uno quiere de verdad y no de atrezzo.


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