martes, 24 de noviembre de 2015

Guantes, sombreros, foulards....



Rosalinda Fox se anuda el pañuelo en la cabeza al modo en que lo hacían las mujeres de los años cuarenta. Su piel blanca anuncia la lucha contra las manchas solares de la época, nadie querría parecer que trabaja al aire libre. Los labios rojos son intemporales, los vemos en la boca de las mujeres desde las heroínas de Austen. Y esos guantes calados tienen una distinción que anuncia a la dama de buen gusto. 

Los complementos son aquellos aditamentos del vestir que señalan con toda claridad la frontera entre el buen y el mal o regular vestir. Varían con las temporadas, con las estaciones, pero ofrecen un panorama descriptivo de las personas que los llevan. Hablamos de las mujeres en este caso, pero no hay que olvidar que son cosa general de los dos sexos. 

A veces unos guantes marcan la diferencia. O un pañuelo, un foulard o una pashmina. Por supuesto, unos zapatos. Una joya. Los sombreros, por desgracia, parecen estar casi desterrados de nuestro vestuario, excepto en la playa o en el campo, algo que no parece lógico, porque no solamente resguardan del sol, sino también del frío y de los elementos. 


En los últimos años hay un complemento que hace furor. Las gafas de sol. Son un básico prácticamente con diseños preciosos y colores y formas muy variados. En estos momentos hay un revival de modelos antiguos, pero, en general, las gafas de sol son ya un elemento indispensable en los atuendos de día. De noche no, por razones obvias, ya se sabe que todos los gatos son pardos.

En cuanto al adorno en el cuello, han vuelto las pequeñas estolas de piel, natural o no. Por supuesto, los pañuelos anudados graciosamente, las bufandas y maxibufandas, tan necesarias para el frío. El foulard es ya fondo de armario y lo mismo ocurre con la pashmina. Un defecto tienen estos accesorios y es que la mayoría circulan con estampados o cuadros y pocos de ellos se atreven con lo liso. Eso limita mucho la conjunción con el resto de la ropa, pero es verdad que alegran más la cara.

No te olvides, por ejemplo, de las medias. Las medias de nylon fueron en los cuarenta el ejemplo máximo del glamour. Ahora las medias tienen nuevas dimensiones decorativas y tejidos. La espuma, la lycra, la lana...A mí me gustan las mates, con unos 20 den de espesor y que sean flexibles. Las medias con dibujos no me parecen finas, pero hay gente que las lleva con mucho estilo. Depende de cómo las combines, si con zapatos o botas.


Si quieres ir a la moda tienes que tener un clucht, ya sabes una cartera plana y que puedas llevar con comodidad en una mano. Es un recuerdo del pasado que ha regresado con fuerza. Porque la moda son ciclos, como la vida, y se reinventa a cada momento. Fíjate en que los collares de perlas también son tendencia, sobre todo los largos, no solamente blancos o nacarados sino en otros tonos. Las perlas siempre están en el candelero y no creas eso que dicen que envejece, para nada, depende de con qué te las pongas. Y elegancia asegurada sí que tienen.

Sombreros, tocados, pañuelos, fourlards, pashminas, bufandas, collares, carteras, cluchts, zapatos, bolsos, guantes, estolas....el mundo de los complementos es delicioso, variado, lleno de detalles. Unos buenos complementos son fondo de armario y ennoblecen cualquier atuendo. A veces no les damos demasiada importancia pero piénsalo. Convierten un atuendo sencillo e, incluso, anodino, en una forma de belleza.

(Las ilustraciones corresponden a fotogramas de la serie "El tiempo entre costuras")

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