viernes, 25 de marzo de 2016

Nunca



(Fotografía: Joel Meyerowitz)

Nunca me enviarás un mensaje con un corazón atravesado por una flecha ardiente y un letrero que diga: I love you. Ni un dinosaurio alado con sonrisa boba.

Nunca sentirás nostalgia de mí nada más verme, ni ansiarás un encuentro cuando estés lejos.

Nunca esperarás mi risa como agua de mayo, ni sonreirás junto al teléfono al oírme reír. Mi risa no aliviará tu oscuridad.

Nunca acariciarás mis manos mientras en la pantalla del cine se proyecte una película francesa. Y tus manos no serán el pájaro que conduzca mis sueños.

Nunca despertaremos juntos después de una noche en la que solo hablen los cuerpos y callen las palabras. Y mis palabras serán una cansada letanía.

Nunca dejarás de lado al mundo para llegar a mí, inmaculado, sin otra cosa que buscar lo que soy.

Nunca encontrarás en mis ojos las respuestas, ni en mis labios las preguntas. No me verás aunque me mires sin descanso.

Nunca me besarás.

Nunca hallarás un motivo para olvidarlo todo menos ese momento único en el que recorremos una ciudad desierta.

Nunca haremos juntos el equipaje para llegar al país de nuestros sueños. Nunca compartiremos la visión de los fuegos artificiales junto al río, cuando todos sueñan con la vida, que ya será nuestra.

Nunca te tendré cerca, lo suficiente como para oír tu respiración.Nunca tocaré tu cara con la punta de los dedos, como si quisiera conservar la memoria de cómo eres.

Nunca seremos. Nunca.

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