miércoles, 24 de mayo de 2017

Se lleva reír


(Jason Brooks)

Tecleas en Internet "Mujeres que ríen" y no te sale nada. Apenas dos o tres imágenes. Tecleas "Mujeres que leen", "Mujeres que lloran", "Mujeres que escriben" y aparecen un montón. La risa no parece ser una actitud que concite la admiración de los artistas. Reírse le quita misterio a la cosa, convierte a la mujer en un ser normal, que desea disfrutar, vivir y, sobre todo, sacudirse la modorra y la tristeza. Pero no embellece o eso parece. La risa femenina está tan mal vista como la locuacidad. Ninguna de las dos acciones son susceptibles de convertir a una mujer en la diosa adorada que se pretende. Así que faltan risas. La sonrisa por excelencia, la de Monna Lisa, ni siquiera tenemos claro que sea alegre y hay serias dudas de que se trate de un rictus doloroso. Pero ahí está y no hay forma de hallar otra más explícita. 


(Leonardo Da Vinci. Detalle de La Gioconda)

Yo creo que la risa es el acto más generoso con una misma que podemos realizar. La risa es una forma excepcional de limpiar la suciedad del ambiente. Genera buenas vibraciones y nos embellece. Lo mismo da que, de tanto reír, la cara se arrugue. Se va a arrugar de todas formas (peor para ti si no se arruga) y la belleza de la risa no es comparable a nada. Aunque te convierta en una persona de carne y hueso y no en una temible o extraordinaria devoradora. 


(Connie Freid)

Hay algo todavía más poderoso que reírse. Reírse en compañía de otros. La corriente de comunicación que establece la risa llega a contagiarnos de manera que los puntos en común se amplían y las diferencias se desvanecen. La risa compartida es un antídoto para los sentimientos negativos y una manera de expresarnos con la mayor de las riquezas que poseemos: la pura emoción, la necesidad de acercarnos y de hacernos entender. Se lleva reír. Y siempre hay algún motivo para ello, incluso en los momentos en los que crees que es imposible arrancar una risa al desconsuelo. 

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