sábado, 17 de febrero de 2018

De Londres a la Ronda de Triana


(Retrato de Mary. Fotografía C. L. B. 2018)

Crees que eres una chica a la moda y entonces vas a Londres. Allí te sacude la realidad y compruebas que llevan un siglo de adelanto en todo aquello que te resulta atrayente: el color del pelo, el corte, las mechas, las ondas, los flequillos. Y das vueltas por algunos sitios que te han recomendado y piensas que los ingleses son muy raros para comer pero muy creativos para decir "aquí estoy yo y eso es lo que hay".

Llevas bien aprendida la lección de los sitios cool y sumas tradición y vanguardia. A saber, una vuelta por Abbey Road y un cruce de semáforos. Las trescientas tiendas de Oxford Street, ni una más ni una menos. El mercadillo de Portobello Road, un paraíso del descuento y la ganga. El museo de Sherlock Holmes en Baker Street, misterio a raudales. La casa de la primera ministra en Downing Street, aburrimiento total. El teatro Whitehall y, por fin, el barrio que buscabas, el barrio en el que te gustaría vivir, el encanto, la Triana de Londres: Marylebone.

La gente de toda la vida, su vecindario de siempre, ha hecho de Marylebone un lugar delicioso. Vamos a tomarnos un buen almuerzo francés en The Wallace Restaurant, porque la comida francesa sabe mejor allende el mar. Quizá nos compremos unas gafas en Prism y también un bikini a la moda, de cuadritos vichy, azules y blancos. Luego, pasaremos por Trunk, a buscar algo para nuestros chicos, que también tienen derecho. Y quizá renovemos el armario cosmético en Being Content para rematar, cómo no y desde luego, en una librería llena de promesas: Daunt Books.

Todo este cansancio tendrá su sueño reparador entre las sábanas de una habitación con vistas en The Marylebone Hotel. Allí reflexionaremos sobre lo difícil que es estar a la moda, lo conveniente que resulta alejarse de la tierra propia y ver la vida con otros ojos, y lo poco que echo de menos la rutina. Pasados cinco días volveremos con un nuevo corte de pelo, un color chulísimo y los ojos más abiertos. 

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