sábado, 31 de marzo de 2018

La belleza nunca es rutinaria


La belleza es un estado del corazón. Cuando eres feliz, te sientes hermosa. Cuando te quieren, el amor te hermosea. Cuando te quieres a ti misma, todo lo tuyo es valioso. Sentado todo esto hay algunas ayudas que podemos adoptar y que nos sirven para encontrarnos mejor. Son rutinas de higiene, de arreglo, de mejora física, que bien mirado, están a nuestro alcance casi siempre. 

Veamos: Una buena imagen tiene varios puntos sobre los que se sostiene: 
*Limpieza
*Hidratación
*Protección solar
*Cuidado de la piel del cuerpo
*El cabello es muy importante
*Pies y manos
*Una dosis extra de alegría de vivir


Limpiarse la cara y el cuello diariamente es el ABC de la belleza. Sin perezas ni demoras. Una vez por la noche y otra al levantarnos. Después de eso, hidratar es fundamental. De noche, esa hidratación se puede enlazar con nutrir. Los ojos también requieren cuidado, limpiarlos para que no haya restos de maquillaje y nutrirlos con sustancias específicas. Asimismo, la protección solar alta antes de salir a la calle es otro añadido que no se puede olvidar. Y no solo hay que cuidar el rostro y el cuello, sino todo el cuerpo. Un guante de crin en la ducha, para combatir la celulitis, las células muertas y darle vigor, así como una hidratación completa, son dos elementos muy necesarios. 

En el terreno de la higiene y la belleza hay que considerar el uso de cremas adecuadas, que no siempre son las más caras, pero que han de tener mejor productos naturales y evitar los metales y otros elementos nocivos. Por supuesto que deben adecuarse a cada tipo de piel y siempre nos podemos ayudar de ampollas de vitaminas, como los proteoglicanos, para preparar la piel, así como de champús y tratamientos específicos para el cabello (mascarillas, leches, voluminizadores). 


Nuestra carta de presentación son las manos. Unas manos cuidadas, con las uñas bien cortadas, pintadas del color que mejor nos siente en cada momento, son garantía de elegancia. La manicura cada dos semanas es el seguro para que nuestras manos estén en buen estado, pero diariamente, hay que usar una crema hidratante potente para que se conserven suaves y darles un masaje que las revitalice. Lo mismo ocurre con los pies, cuya atención no debe dejarse para el tiempo de las sandalias sino mantenerlo todo el año. 


Hacer ejercicio, dormir bien, disfrutar del aire libre, comer con una dieta sana y divertida, todo ayuda a que nos mantengamos en un tono adecuado y podamos disfrutar de la vida. Porque el objetivo es, siempre, lograr una dosis extra de alegría de vivir. Y por eso, cuando estemos pasando malos momentos, toda esta rutina maravillosa será aún más necesaria. Si él no te quiere, te trata mal, si te sientes sola, si no encuentras amigos, si has perdido a un ser muy querido, si la ilusión se ha marchado de tu vida, siempre te tendrás a ti misma, siempre podrás luchar contra el hastío. Porque la belleza nunca es rutinaria y porque tú mereces ser bellísima por dentro y por fuera. 

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