martes, 17 de abril de 2018

Alicia en el país de los maestros de la costura


Todos los que hemos sufrido la acometida de los mediocres entendemos a Alicia, la ganadora de Maestros de la costura. Semana tras semana, durante las diez que ha durado el concurso de TVE, hemos oído y visto las zancadillas, comentarios y prácticas de bullying que han llevado a cabo contra ella algunos concursantes. Y el silencio del resto, como suele corresponder a esta situación lamentable que sucede cuando se juntan unos cuántos envidiosos y otros cuántos cobardes, todos ellos perfectamente aliados en contra de alguien que les supera en brillantez, capacidad, trabajo y talento. 

Resulta sorprendente cómo Alicia ha logrado mantener su equilibrio y realizar su trabajo en estas condiciones. Y cómo no ha respondido con la misma moneda ni ha alterado su sonrisa ni devuelto las insidias. Salvo una noche en la que flaqueó al observar que una de sus supuestas "amigas" del programa la acusaba de ser dictatorial y fría, salvo ese momento en que ninguno de los compañeros dio un paso adelante cuando se afirmó que estaba sola y que no se trataba con nadie. Qué vergüenza sentí. 

Puede ser que alguien piense que, si hay tantos en su contra, es que el problema es de ella. Pero no. Una conjuración de gente sin talento, de pobre gente, llenos de envidia, eso es lo que producen estas acciones. Alicia tendrá que lidiar toda la vida con ello. Y fortalecerse para soportarlo. De las declaraciones que he leído hoy en la prensa creo que lo sabe de sobra. Y que por eso su objetivo lo mantiene en la mente más allá de componendas y amiguísimos. Lo entiendo tan bien como debe hacerlo alguien que ha pasado (y aún pasa) por lo mismo. 

Lo que no logro entender es que esto haya pasado y nadie de la organización haya movido un dedo. Aunque suele ser así. Esta es la secuencia de hechos que se repiten y en este caso, retransmitido. 

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