miércoles, 26 de junio de 2019

La boda de Belén Esteban y el cambio de paradigma


Los quiosqueros se frotan las manos. La revista "Hola" ha vendido en las primeras horas de este miércoles más ejemplares que en un mes seguido. Y todo porque en ella aparecía, no sabíamos en qué lugar ni sitio ni con cuántas páginas, Belén Esteban vestida de novia. Es verdad que había otras bodas de relumbrón el mismo fin de semana, pero ninguna de ellas hubiera revolucionado los quioscos por sí mismas. Las gentes de "Hola" que se empeñan en mantener una línea de finura que la separa de otras revistas más "populares", han tenido que agachar la cabeza o, quizá, que mirar la realidad de frente, para reconocer que hay personajes que venden y otros que, siendo quizá más glamourosos, no venden tanto, o no venden nada. 

El común del pueblo no sabe quién es María Pombo. Por la sencilla razón de que María Pombo es una influencer y las influencer solo tienen influencia sobre sus seguidores de Instagram. Y los seguidores de Instagram siguen a Instagram, que es gratis, pero no se gastan el dinero en la revista de papel. Ellos son digitales y están reñidos con lo analógico. Así que "Hola" ha cumplido con María Pombo colocándola en una "ventanita" y, eso sí, retransmitiendo por Internet su boda. ¿Quién ha seguido este fin de semana la boda de María Pombo por Internet? Pues los que no estaban viendo "Viva la vida" para conocer de cerca las peripecias de Diego Arrabal y su grúa, o el paseo imposible por los caminos de tierra de la finca "La Vega del Henares" de la gente del universo Sálvame. Y es que el universo Sálvame es, ahora mismo, el coto más fructífero de amoríos, encuentros, peleas, cuernos, hijos de papá, y otras fruslerías del corazón más eminente. 

Por su parte, también Ainhoa Arteta ha decidido volver a casarse. Ya no llevo la cuenta de las bodas de la soprano, pero creo que son cuatro con esta. El marco incomparable (vayamos del lado de los tópicos por esta vez) del Castillo de San Marcos de El Puerto de Santa María y la apostura del novio (el más guapo de los tres novios del fin de semana) no han bastado para que ocupara toda la portada sino que ahí anda, en la otra ventanita, más pequeña aún que la de Pombo. Ya se sabe que la ópera es cosa de iniciados y de gente muy selecta. 

Los editores de las revistas tiquismiquis deberían aprender la lección: vende la gente de carne y hueso, con su punto friki y su punto sentimental. Vende el misterio de no saber cómo es el vestido hasta última hora. Y vende, sobre todo, la brigada televisiva a la que algunos apodan "telebasura" y otros "quitapenas". Todos aquellos agoreros que predijeron que Belén Esteban no ocuparía nunca, sola, la portada de "Hola", deberían estar ya iniciando el camino de Santiago, con la ola de calor y todo. Porque se equivocaron de medio a medio. Ahí está Belén, y sin marido, ni hija, ni madre, ni Las Campos. "La prensa se vende cuando los contenidos no se regalan", dice un experto quiosquero. Y tiene razón. Internet es una revolución pero si puedes ver una imagen gratis ¿para qué vas a comprarla? Así que, a lo mejor, deberíamos todos recordar un concepto que mi madre nos enseñaba a todas las hijas casaderas (que somos muchas, más todavía que las hermanas Bennet): "Hay que darse a valer". Lo que no cuesta trabajo de conseguir, no importa. Lo que no vale dinero, no vale nada. Tanta gratuidad para tirar por tierra los contenidos, como si no supusiera un esfuerzo lograrlo. 

La otra enseñanza es el cambio de paradigma del gusto popular (dicho en el mejor sentido, sin nada de elitismo) que está cansado ya de marquesas, señoras que todo lo hacen bien, gente de clase alta, o gente de medio pelo con ínfulas (ojo, no ínsulas) de clase alta. Belén Esteban es una mujer normal que no se ha casado con un premio Nobel, ni tiene lazos con los Franco ni con Nati Abascal. Pero, por un curioso y extraordinario fenómeno de adaptación al medio y de supervivencia (ríete tú de los Supervivientes de los Cayos Cochinos) ha logrado superar no solo sus orígenes, sino sus carencias y la mala influencia de gente que pretendió explotar la gallina de los huevos de oro. En un acto de justicia poética aparece en "Hola", superponiendo su figura a la de otras que, quizá, la desprecian. Pues, qué queréis que os diga, me parece muy bien. Adoro la telebasura. 

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